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La Coctelera
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Maldito finde

Por suerte el tema de los exámenes llega a su fin y este próximo sábado seré libre de una vez por todas. Pero hay asuntos que cada vez se vuelven más chungos y así no hay forma de seguir.

El viernes supuestamente Telma me iba a invitar al concierto de la Buga en Ardid para que fuese con ella con un par de invitaciones que le facilitase el manager. Pues bien, al final ella tenía que ir a currar a otro concierto y me lo dijo dos días antes:

- No voy a poder ir, pero si quieres te paso las invitaciones para que te vayas con algún amigo.

- ¡Vale!

Veis una conversación normal hasta ahí ¿No? Pues lo más fuerte de la situación es que a ella le molestó que me diera igual ir con ella que con un amigo. No me lo dijo directamente, pero su tono de voz cambió desde ese punto hasta el final de la conversación. Coño, que parece que quiere que siga bebiendo los vientos de su palma.

- Bueno, pues entonces ya nos veremos la semana que viene ¿Vale?

- Vale, pero si al final consigues las invitaciones quedamos y me las pasas ¿Ok?

- Vaaalee...

Joder, si no quiere que vaya con otra persona que no sea ella, que no me ofrezca las invitaciones. Sabía que al final no me iba a dar las invitaciones y así fue. El viernes la llamé para meter un poco de presión al asunto:

- Pues no he podido conseguir las entradas porque no he localizado al manager. Te dejo, que estoy tomando una cerveza con mis compis.

No me sentó muy bien la situación. Llevaba todo el día estudiando y necesitaba salir sí o sí. Mis amigos de siempre se habían ido al sur todo el fin de semana de fiesta y me veía yo solo ¿Y qué hice? Tiré de mi agenda del móvil llamando a amigos y amigas ocasionales para ver si me proponían un plan que estuvieran bien. Llamé a cerca de diez personas y ninguno estaba disponible, bien por estar fuera, de exámenes, por tener que madrugar o por otros asuntos. Finalmente Tina me dijo que estaba aburrida tomándose una cerveza y me dejó proponer un plan. Entre todos los que había decidimos ir a las fiestas de Estafe.

Tina es una amiga que conoci a través de los amigos con los que me iba hace un par de años. Desde un principio se veía que iba a por mí y en el grupo se rumoreaba que al final íbamos a acabar juntos, o por lo menos de lío. Pero dos no se lían si uno no quiere, y el problema es que a mí no me gusta. Siempre he sido simpático con mis amistades y ella no es la excepción, pero nunca he dado indicios para que se pudiera lanzar. De todas formas, para que no hubiera lugar a la confusión, llamé a mi prima, que vive en Estafe, para que estuviéramos con ella de botellón y dando un paseo por la feria.

La noche no dio mucho de sí porque no se podía desfasar, ya que Tina tenía coche y tenía que volver con ella a Córcholis, por lo que debía tener un poco de solidaridad. Tomé un par de copitas, estuvimos de buen rollo con mi prima, sus amigas, su nuevo novio... y poco antes de que dieran las tres, nos volvimos a Córcholis. Mira que le dije que me dejara en una rotonda cerca de mi casa, pero ella se obstinó en dejarme en el mismo portal.

- Me lo he pasado genial contigo, en serio, vaya nochecita. A ver si nos vemos más a menudo...

Venga, no jodas, si fue una noche de lo más normalita, no hubo ninguna anécdota que la convirtiera en irrepetible ni de lejos. El caso es que se produjo la típica escena en el que un chico y una chica se miran fijamente desde el asiento del piloto y el copiloto, pasan los segundos de manera cada vez más lenta... y llega un momento en el que las miradas pesan y se pasa a la acción. Pero no. Decidí salir rápidamente del coche e irme a dormir.

- Descuida, ya te llamaré.

El sábado siguiente parecía una copia exacta del viernes. Como no me acosté muy tarde, no me levanté a las mil, así que aproveché todo el día para estudiar a medio gas. Pero es que es inevitable, estás todo el día en casa delante del ordenador con unos apuntes de lo más coñazo y se pone el sol y piensas "Joder, he perdido un día de mi vida sin salir de casa ni siquiera para tirar la basura", y te vuelven a entrar las ganas locas de salir a desfasar, donde sea y con quien sea. Esta vez no busqué yo, sino que me buscaron. Malena al teléfono:

- Oye ¿Por qué no te vienes a las fiestas de Estafe? Voy a ir a casa de una amiga que vive allí, tomamos una copita y luego vamos a la feria.

No hizo falta mucho más para convencerme. Además me habló de sus amigas, a ellas les había hablado de mí y decía que eran el tipo de mujeres que a mí me iban. Bienvenidos los caramelos, aunque sean de una noche, joder, que ya hay ganas.

A Malena la conocí en el erasmus. Yo estaba en una época de bajón al haberlo dejado recientemente con mi chica en la distancia y ella estaba de visita con unas amigas. Nos conocimos en un botellón multitudinario y estuvimos hablando toda la noche. Pero es que yo hablo con alguien que me cae bien y eso no quiere decir que me mole ni nada por el estilo, simplemente soy así. Sé que a ella le gusté e indirectamente me buscaba con el tiempo, pero yo ponía tierra de por medio hablándole de las tías que me gustaban, contándole mis conquistas... haciéndole ver que me gustaba, pero sólo como amiga. La cosa se calmó al curso siguiente, cuando ella se fue de erasmus y conoció al chico con el que está a día de hoy. Desde el principio hemos tenido una bonita amistad, de estas de contárnoslo todo, y así hemos seguido.

Una vez llegué a la casa, ya estaban las cuatro amigas tomando sus copitas. Allí estuvimos gran parte de la noche. Sí, sus amigas eran bastante majas, y la dueña de la casa... sí, me hacía tilín, para qué engañarnos. En sitios así es donde mejor puedes conocer a la gente: ni en una discoteca con un ruido atronador, ni en un parque haciendo botellón y muriéndote de frío. Aparte de todo es que a mí el botellón ya no me tira, pero se hacía tarde y decidimos llevarnos las botellas a los aledaños de la estación de tren para seguir entre el gentío.

Estaba controlando y me sentía muy orgulloso de ello. pero es que me ofrecieron un porro y ya puse en mi último post el efecto que tenía en mí mezclar porros y bebida. Pues bien, dejamos el botellón y pasamos de ir a la feria: tiramos directamente hacia un garito que estaba hasta las trancas. Si ya estaba mal de por sí, pedi una copa y me sirvieron garrafón. Ahí fue el acabose.

Estábamos todos bailando. Malena se fue al servicio y el resto de amigas se alejaron un poco, dejándonos a la dueña de la casa y a mí a solas. Fue un momento Hundir la flota.

- ¿Has visto? Tus amigas se han alejado.

- Sí, jeje, están tontas...

Apunté a la casilla C5 y lancé mi misil.

- Yo creo que saben lo que pasa y por eso nos han dejado. Lo que pasa es que no sé cómo puedo darte un beso.

- No... en serio, es que yo tengo a alguien en el trabajo que me gusta y...

Agua. No acerté ni de lejos. Buscaba una retirada urgente, pero irse sin despedirse resultaba bastante descortés. Acababan de abrir el Metro y decidí que mi noche había terminado. Salimos todos fuera del. Ellas se fueron a dormir a casa de la chica y yo a la mía.

Me compré un cono de patatas fritas de feria y casi lo vomito, menuda mezcla tenía en el estómago. Poco antes de coger el metro, Malena me llamó al móvil:

- Oye, que me lo he pasado genial contigo esta noche, que tenía muchas ganas de verte.

Esto parecía un deja vu, me habían dicho lo mismo una noche antes. Pero siguió:

- Que sepas que te quiero un montón.

- Yo también me lo he pasado muy bien, niña.

- ¿Me has escuchado? ¡Que te quiero!

La situación se estaba volviendo muy incómoda.

- Yo también, tía... sabes que eres una muy buena amiga...

Necesitaba terminar la conversación de esa manera. Quería poner los puntos sobre las íes ante todo.

Después no pasó mucho más. Seguí con las ganas de vomitar todo el viaje, me pasé tres paradas de Metro, llegué a casa intentando analizar todo bajo los efectos del alcohol y me dormí hasta las 4 de la tarde. Después de todo esto veo que no es tanto la necesidad de estar con alguien lo que siento, pues este fin de semana podría haber sido muy productivo: lo que necesito es encontrar a una persona que me llene y me quite la tontería de encima. Ni más ni menos.

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La última y nos vamos

Antes de nada siento haber estado tanto tiempo sin dar señales de vida, pero es que los exámenes de fin de carrera sumados a la búsqueda desesperada de prácticas me están llevando su tiempo y no tengo ni tiempo para dar un repaso a esto.

Tendría que contar mil cosas por aquí, pero es que no sé por donde empezar, empezando porque debería estudiar un poco más, que me estoy jugando volver a la universidad un año más y eso a mi edad debería estar ya prohibido... pero es que me tiro un día entero sin salir de casa y es que llega la noche y me da el bajón. He visto que yo no valgo para ser casero, que necesito entrar en contacto con el mundo al menos media hora al día, ya sea ir a dar una vuelta al parque o tomar una caña con los amigos por la noche. A todo esto se suma la falta de costumbre a hacer las cosas solo y el añoro de ciertas cosas que se hacen cuando tienes pareja, supongo que vosotros me comprenderéis...

El caso es que el otro día estaba haciendo un trabajo de fin de carrera en el PC cuando alguien me empezó a hablar por el Messenger. Era Norberto, un colega de la época del cole, con el que me reencontré en una cena que organizamos la peña del cole y en la que nos volvimos a ver todos más de una década después de nuestra graduación. Me dijo que había quedado con Txema y con Sofía para tomar una caña.

- Hombre, pues sí que me gustaría, pero es que estoy con un trabajo de tres pares y se me acaba el tiempo.

- Venga tronco, que es por el barrio. Será sólo una hora...

Pues bien, no hizo falta mucho más para convencerme, a las 21:30 nos fuimos a una cervecería del barrio bastante maja y en vez de una caña cayó una jarra para cada uno. A Norberto le llamó Berta al móvil, también antigua compi del cole y desde esa histórica noche su novia un rollo-relación, por así decirlo:

- Hola... pues estoy aquí con éstos de clase ¿Tú qué tal? ¿Bien? Y si estás bien ¿Por qué me llamas? Joder, si estás por ahí de viaje y estás bien, pues pásatelo bien, pero no me llames... yo si me fuera de viaje te llamaría para decirte que he llegado bien y ya hasta la vuelta, joder, vive tu vida por ahí... ya, si sé que el paisaje debe ser muy bonito, pero por muy bonito que sea las fotos van a salir fatal, si tú no tienes ni idea de hacer fotos... ¿Qué pasa? ¿Ya te has enfadado?...

Y Berta colgó. Tal vez parezca muy agresiva la conversación que tuvieron, pero he de recalcar que Norberto es muy irónico y en ningún momento dijo toda esa conversación de mala hostia.

- Joé, tío, te has pasao tres pueblos.

- ¿Qué dices, Txema? Sinceramente a las tías hay que tratarlas así, porque como empieces a ceder un día y otro se te acaban subiendo a las barbas y te dominan para siempre, que eso lo tengo yo muy calao. Esto son cosas a las que se acostumbran y vuelven, ya te digo yo que si vuelven. Si te muestras como un calzonazos, acabas pagándolo caro, te lo digo yo...

Yo también pensé que se había pasado. Yo nunca habría tratado así a una chica por teléfono, pero es que hay veces que me da por pensar que las tías son lo peor ¿Por qué? Porque Berta volvió a llamar veinte minutos después. Le dijo que no le había gustado la conversación, pero le pedía perdón por haberle colgado sin haberse despedido. Después de ver como Berta volvía con el rabo entre las piernas después de ese vacile me entran ganas de no volver a estar con una tía en la vida... amos, no me jodas. Y no es que yo me considere un calzonazos ni mucho menos, pero sí es verdad que me he portado de puta madre con las tías con las que he estado y me han durado menos que una Copa Danone, acabando de la manera más estúpida posible y dejándome jodido por un tiempo. A veces me gustaría ser como Norberto, un cabrón impasible al que sin embargo respetan las tías. No sé si se podrá hacer algún cursillo de eso.

Nos dieron las diez, las once, las doce... y las jarras seguían cayendo. Nos habíamos visto un par de veces desde la cena del año pasado, pero teníamos mil cosas que contarnos entre familia, estudios, curro, amores, proyectos... todos coincidíamos en que la época no era buena para plantearse algo arriesgado, pero por lo general se afrontaban las cosas con ilusión.

El error lo cometí tras la quinta jarra de cerveza, cuando me pedí un ron con cola para acabar la noche. No sé por qué lo hice, si a mí no se me da bien mezclar, así que después de dos litros y medio de zumo de cebada me metí el oro negro de Cuba. A partir de ahí todo son lagunas mentales... la primera imagen la tengo pagando unas cuantas rondas, dejándome más de 50 euros cuando estoy peladísimo y no llego ni a fin de semana como para llegar a fin de mes. La segunda imagen la tengo en un parque cercano a mi casa fumándome un porro junto a Sofía. Si mezclar bebidas me sienta fatal, mezclar bebidas y porros ya es mortal y no respondo de mis actos en ese estado. Fruto de todos los excesos de esa noche, llegué casi a las cuatro de la mañana a mi casa pensando en Telma. Ella a esas horas estaba finiquitando uno de los festivales más importantes del año en Ardid. Aunque a mí no me gusta el hip-hop, me dijo que estaba bastante bien y me pensaba dar un par de invitaciones de la empresa. Pocos días después de decirme eso lo dejamos, las palabritas se las llevó el viento y nunca llegué a ir a ese festival. Inconscientemente me puse a marcar su número. Muy mal no iría cuando logré poner el prefijo para que no saliese marcado mi número en su móvil.

-¿Sí? ¿Hola?... ¿Holaa? ¿Quién eres?

Y colgué. Nunca había hecho eso con Telma y me sentí bastante estúpido, bastante crío. Todo fue producto del alcohol y el porro, pero al día siguiente me arrepentí, aunque a veces le dé la razón a mi subconsciente: hay momentos en los que con sólo escuchar la voz de esa persona a la que quieres eres feliz.

6

Qué puta es la vida a veces...

... y otras qué de verdad. a veces parezco gilipollas y tras unos cuantos años pensándolo llego a la conclusión de que lo soy un poco, porque me gusta complicarme las cosas de sobremanera y cada vez me abono más al sufrimiento.

Ayer tocaba Pablo Motos en Ardid. me ha gustado ese cantautor desde la primera vez que lo escuché, fue como un amor a primer oído. si a eso le sumamos que conocí a Telma en un concierto suyo, os podéis imaginar lo que significaban sus canciones para mí. Nos sentamos juntos en un pequeño café-concierto, nos mirábamos en las canciones, las cantábamos a dúo... estuvimos todo el concierto hablando y con el tiempo surgió el amor. Pues bien, algo me decía que Telma iba a acercarse al concierto, así que busqué a algún aliado para que me acompañara y sólo se ofreció Azucena. Azucena es una amiga de Córcholis bastante guapa. Se parece a Kira Miró, aunque nunca ha habido nada entre nosotros, simplemente nos llevamos muy bien.

Al llegar al concierto, efectivamente estaban Rosario y Marcos, los amigos de Telma, esperándola para entrar todos juntos. Al rato llegó Telma y pude percibir cierta frialdad en este encuentro "inesperado". El corazón me latía a mil, y es que sabía que en el fondo me hacía daño la situación.

Me hubiera gustado ser un poquito cabrón y haber hecho que se comiera la cabeza sobre quién podía ser mi acompañante, pero desgraciadamente veo que no he nacido para esas cosas:

- Bueno, Telma, ésta es Azucena... una amiga mía de Córcholis.

Me arrepentí al instante de la aclaración, y es que a veces me molaría ver dibujado un atisbo de celos en su semblante. Cojones, que la dejé hace un mes y parece que no hubiera pasado nada entre nosotros, ella tan contenta y yo con ganas de volver.

Al entrar en la sala, los tres amigüitos se fueron a la barra a pedir. Nosotros íbamos detrás de ellos, pero se colocaron en posición de triángulo para hablar y Telma nos daba la espalda, dando a entender que no era imprescindible tener una conversación amistosa. Pues bien, Azucena y yo pedimos nuestros mojitos y abandonamos la barra. Pero el garito era pequeño y estaba lleno de gente, por lo que acabamos a un metro la pareja de amigos y los tres amigüitos.

El concierto empezó, tal como empezó hace un año en tro garito de Ardid, con la misma canción de entonces. también acabó con el mismo tema final, y yo que tengo la puta manía de sacar los símbolos a todo contexto, no lo dudé dos veces. El concierto de Pablo Motos en 2008 fue el comienzo de una preciosa de historia de amor y el de 2009 fue el punto final a toda esa historia. Encima, para rematar la función, estaba Felipe, el manager de Pablo, con el cual tuvo un escarceo Telma antes de empezar conmigo. Estuvieron hablando un buen rato y yo me supe contener, pues tenía una cara de imbécil el tío que te entraban ganas de pegarle un buen hostión aún sin tener razones para ello.

El concierto acabó. Un "bueno, nos vamos" y dos besos en la mejilla sirven para resumir el momento fugaz de nuestra despedida. A eso se le puede sumar la pregunta final de Telma a Azucena.

- ¿Qué te ha parecido el concierto?

- Bien, pero yo no me sabía ninguna canción de este tipo.

Con pocas vueltas que le dé, Telma encajará las piezas del puzzle y comprenderá que soy un capullo y que, independientemente de que me guste Pablo Motos o no, fui al concierto sólo para ver si estaba ella. Y encima con una tía de acompañante para ver si le daba celos ¿Soy gilipollas o no?

A la vuelta a Córcholis nos encontramos con el resto de colegas y estuvimos tomándonos una copa en un garito, aunque yo ya estaba lo suficientemente rallado y cansado, así que no aguanté dos asaltos y me fui a mi casa.

Hoy no he hecho más que darle vueltas al asunto y comprobar que ayer yo también estuve un poco seco con Telma. Nos nos llevamos mal, pero si sigo viéndola y haciendo el capullo, acabaremos con todo atisbo de futura amistad que se puede tener con el tiempo. Alguien muy sabio dijo que en esta vida madurar es aprender a despedirse. Pues bien, yo no me quedo con la lección y voy quemando poco a poco los buenos recuerdos, borrando lo especial que fue ese primer concierto en el que la conocí. Me siento lo peor.

3

Que alguien me preste una luz... aunque sea de mechero...

De un tiempo a esta parte el fútbol me importa más bien poco. De pequeño era un forofo como pocos y me dejaba la voz en los goles. Con los goles de Mijatovic en la séptima y de Alfonso en la remontada de España en la Eurocopa del 2000 me quedé sin voz, directamente. Y aunque ya no me afecte en lo más mínimo la trayectoria del Madrid, el ridículo histórico que hizo frente al Barça el sábado pasado, lejos de amargarme, me hizo reflexionar durante toda esa noche cómo cambian las cosas de un año para otro.

Hace un año el Madrid se proclamaba campeón de Liga la jornada antes de recibir al Barça en el Bernabéu, equipo que le tuvo que hacer el humillante pasillo de honor y que salió goleado por un sonoro 4-1. El Madrid rozaba la gloria y todo le salía a pedir de boca.

Un año después, un Madrid desbocado recibe en el mismo estadio a una locomotora azulgrana que le planta una de las mayores goleadas recibidas en su historia y le despierta de toda ilusión transitoria por salvar los muebles a final de temporada.

Vidas paralelas, la de una institución centenaria y la de un chaval de Córcholis que, al igual que Casillas, se queda de cuclillas en el césped y se pregunta ¿Cómo han podido cambiar tanto las cosas de un año para otro? No me reconozco.

Hace apenas un año todo, lo que se dice TODO, me salía a pedir de boca. A falta de rivales en mi camino, los pasillos de honor me los hacía yo al salir cada día por el portal de mi casa, aplaudiendo al cielo y diciendo ¡Ole mis huevos! No había meta que se me resistiera y andaba un par de centímetros por encima del suelo.

Hoy día la vida me ha metido un 2-6 sin esperármelo, creyendo que en mi casa iba a chorrear a todo lo que se me cruzara por medio. Sé que las cosas podrían ir mucho peor, pero creo que es hora de recuperarse de esta serie de varapalos que me están sucediendo en los últimos meses y concienciarme para que este 2009 vaya a mejor. Mi vida pide un cambio contundente de ciclo.

El final de la lección me lo ha dado mi profesor de periodismo institucional esta mañana en clase mientras tratábamos las actuales crisis de los grupos mediáticos del mercado.

¿Y qué opináis del Madrid? ¿Creéis que la cosa no va a cambiar? ¡Pues claro que sí! El Madrid tocó fondo el sábado pasado, las cosas ya no pueden ir peor esta temporada. Y es en estos momentos, cuando ya no te queda por sumergirte más, cuando se cambian las estructuras internas y externas de la empresa y se da el gran salto hacia arriba. No os quepa la menor duda.

Cosas así te animan y te hacen seguir adelante: el anhelo del fin de este ciclo y la llegada de uno mejor. En esas me hallo yo. Esperando la llegada de un Florentino que me saque del bache.

1

Hay cosas que no cambian

Hay cosas que no cambian y las zorras es una de ellas. Como expliqué en el otro post, cuatro años después de haberla desterrado de mi vida, Casandra me agregó al Facebook. No sabía cuándo iba a coincidir con ella por la red para ver por qué carajo me agregó, ver si había cambiado y si merecía que tomase un café con ella. Pues bien, después de comer me meto al Facebook y allí estaba ella, entre los usuarios online dispuesta a caldear el ambiente. Aprovechó para ver qué tal me iba, me preguntó qué estaba haciendo en la actualidad para luego pasar a la acción: su conversación se puede resumir en que me acusa de todos los males que le han pasado durante el período 2005 - 2006 y que no era trigo limpio. Pues vale, cerda ¿Para eso me agregas al Facebook y de paso al Messenger? Déjame en paz y no vuelvas tocándome la moral cuatro años después del fin de lo nuestro. Definitivamente me ha demostrado que será una arpía por el resto de sus vidas y no merece la pena volver a saber de ella, aunque es lo mismo que pensé hace tiempo y he vuelto a tropezar.

Para rematar la tarde he vuelto a saber de Telma. Me ha llamado para ver qué tal me iban las cosas y me ha estado saturando con sus mil quehaceres en el trabajo, lo difícil que es llevar la gira de los cantantes, lo mucho que le estresa vivir en Ardid, los más de 11.000 € que le han dado de paga de beneficios, el piso que está buscando para comprarse en la capital y los cambios que debe dar su vida para sentirse realmente agusto consigo misma. No lo ha hecho de malas ni mucho menos, pero en momentos de raciocinio me da por pensar que no siguió conmigo porque yo no estaba a su altura ni lo iba a estar al menos en un tiempo, tanto profesional como económicamente. Me lleva de ventaja ocho años y medio, un trabajo envidiable y una nómina que ya quisieran muchos para ellos. Y me jode que por no poder costearme las vacaciones de lujo que ella se permite ni poder estar a su altura para comprar un piso a medias se vaya todo a la mierda, aún sin especificarme que se debe principalmente a eso, porque por lo demás marchaba todo sobre ruedas y nunca había estado tan bien con nadie como conmigo (Telma dixit). Y para rematar la tarde, la frase que precedía a la despedida telefónica:

- Bueno, y a ver si quedamos pronto...

¡Sí, quiere que quedemos!

- ... para que te pueda devolver la ropa que te dejaste en mi casa.

Eso fue como si metiera el puño por su teléfono, lo sacara por el mío y me propinara una hostia de esas que te dejan tirado en el suelo.

- Vale tía, a ver si quedamos y no sólo para que me devuelvas la ropa ¿No?

- Claro, claro, para tomar algo y eso...

Llegados a este punto me empieza a agobiar este buenrollismo que estamos generando después de haber roto. Yo, que nunca he sido un tipo materialista, me empiezo a ver tan pequeño a su lado porque se ve difícil en el presente que llegue donde ella ha llegado en el trabajo y en la vida. Y no quiero convertirme en una persona que sólo mire el dinero y las cosas que se puede pagar con ello, alguien a quien le dé asco comer en un Mc Donalds o en un Pans&Company, alguien que se gaste de media 60 70 euros por noche cuando sale fuera y renuncia a tomar la primera copa antes de salir de casa o hacer botellón para ahorrar... en definitiva, un pijo de puta que sólo mire el lado material de las cosas y luego vaya de pseudohippie y diga que se conforma con poco para vivir. Y lo peor es que cuando tienes una relación con alguien de ese calibre te acabas pareciendo a ella en aspectos como ese. Yo lo padezco ahora y no puedo permitírmelo.

A veces me entran ganas de dejar de saber de ella por un tiempo, pero ese buenrollismo te impide alejarte de quien tanto has querido... y quieres.

5

Lo malo del pasado es que tiene Facebook

Lo sé, voy de tío diferente y al final tengo mis recaídas como toda persona normal después de una tormenta. El hecho es que poco después de dejarlo con Telma, navegando por el Facebook me encuentro con una invitación de amistad que nunca me habría esperado.

Casandra Sánchez quiere ser su amiga en Facebook...

Es de las peores cosas que tienen las nuevas tecnologías, que por mucho que corras siempre va a poder localizarte la persona que quiera, sea tu mejor amigo o una experiencia a olvidar.

Casandra fue la primera relación formal que tuve, y lo llamo así porque no puedo decir que fuese mi primer amor. De esto ya han pasado unos añitos y puedo decir que es la única persona con la que me arrepiento de haber estado. Ella fue la que me hizo un hombre y claro, eso siempre queda en tu memoria, pero me llevaba tres años y unas cuantas relaciones de ventaja, por lo que supo jugar conmigo todo lo que quiso. Y cuando vio que me había perdido, se dedicó a joderme en la distancia y con el tiempo, incluso le vendió una imagen de cabrón a una amiga suya con la que me lié tiempo después.

Y sin embargo, una semana después de haberme agregado al Facebook, he aceptado su solicitud. Todo esto es producto de la jodida soledad tras una ruptura y la falta de afecto y sexo que conlleva. Y es que los únicos recuerdos positivos que me quedan de Casandra se resumen en que tenía unas tetas bastante grandes -y sin operar- y que era muy buena follando en la cama. Sé que son cosas superficiales y que por encima de todo prevalece lo que esa persona ha sido para uno, pero aquí nadie ha dicho que vaya a volver con ella. Sé que en unos días la habré borrado del Facebook, pero ahorá fisgaré un poco para saber qué ha sido de ella en los últimos años, miraré sus fotos a ver si ha cambiado y me pondré cachondo pensando en nuestros momentos más calientes... que son los momentos en los que se piensa cuando no hay nadie con quien compartir intimidad y otras cosas... malos tiempos para la líbido.

2

Cambio de aires

Necesitaba un cambio de aires, aunque fuese sólo un par de días. El puente pintaba bien, pues eran las fiestas de Córcholis y siempre son bien recibidas a pesar de coincidir con la época de exámenes; pero a última hora me llamó Guillén. Me comentaba un plan que tenía miga: irme con su chica y la ex-cuñada de ésta a Oregoncillo, un pueblo de apenas 200 habitantes que dista a 2 horitas de Córcholis. No es como irse a la playa o al extranjero, pero en una época en la que todo lo malo gira a mi alrededor necesitaba desconectar y olvidar al menos por dos días lo mal que me está yendo este 2009. Sobre todo olvidarme por un rato de Telma.

Nunca podría vivir en un pueblo con tan poca gente y en el que nunca pasa nada, pero a Guillén no le había visto en todo el año y pensaba que tal vez podría tener algo con la ex-cuñada de su chica al juntarse el hambre y las ganas de comer, pero no hubo nada de nada por dos razones:

1.- La chica no me ponía en ningún aspecto. Es la chica con la que no tendría nada de nada.

2.- Todavía bebía los vientos de la palma de su ex. Como la mayoría de las tías, le mola el típico tío que no quiere nada serio y la va a utilizar siempre que quiera desahogarse, pero ella se lo ha buscado.

Hoy domingo, recién aterrizado en casa, estoy escribiendo esto cuando debería estar haciendo las prácticas finales de carrera y otras cosas, pues ya he perdido demasiado en este puente. Así que, de vuelta a la realidad, no me arrepiento de haber hecho esta viaje. En un pueblo en el que, por no haber, no hay ni cobertura, he visto al regreso la de llamadas perdidas y mensajes que tenía, la de gente que se ha acordado de mí en fechas tan insignes... incluso Telma. Es cojonudamente raro el trato que tenemos, de ser amigos a pesar de haberlo dejado recientemente. Eso alivia y a la vez jode poco a poco. Un día de éstos haré memoria e intentaré hallar la razón de por qué cojones la dejé escapar.

2

He llegado aquí como si nada

Creo que lo primero de todo en estas cosas es presentarse. Me llamo Del y suponéis bien si habéis dudado de que ese sea mi verdadero nombre. Realmente en este blog no se van a llamar a las cosas por su nombre, por la sencilla razón de que no quiero que nadie me conozca al igual que yo no os quiero conocer a vosotros. Éste blog ha sido creado únicamente para ser el rincón en el que yo digo todo lo que pienso y, si hay alguien que quiera opinar sobre esos pensamientos, pueda responderme en los comentarios. Lo agradeceré, pues en el fondo estas reflexiones eseran ser leídas. Eso sí, siempre desde el respeto y sin faltar. Ésa es la única manera de que podamos entablar una conversación y llegar a comprendernos mutuamente. Aclarado todo, retomemos el hilo del discurso:

Me llamo Del aunque ese no sea mi verdadero nombre.De hecho, todos los nombres de personas y lugares aquí reflejados serán meros pseudónimos con el fin de no dañar la intimidad de aquél que sea aludido. De hecho, si esas personas aparecen en mi blog es porque están influyendo en mi vida para bien o para mal, pero están siendo coprotagonistas de esta historia. Como mi vida está cambiando mucho últimamente, éste blog se ha creado con el fin de que la gente se exprese para que yo sepa qué harían ellos en mi lugar. Hay veces que se echa en falta una opinión de una persona que se encuentre fuera del nucleo de tu vida, pues desde fuera se ven a veces las cosas mucho mejor que desde dentro. Así que toda aportación será bien recibida.

Como ya he dicho dos veces, no daré la cara en este asunto. Ni siquiera he sido original a la hora de dibujar un carácter que me defina, pues ha sido extraído del Microsoft Chat; pero eso sí, es lo más parecido que he encontrado a mí en dibujo animado. Sin más que decir, me despido prometiendo escribir lo más asiduamente posible por aquí (mínimo una vez por semana).