El primer día de prácticas pasó relativamente rápido. No sé ni por qué nos citaron a las 10 de la mañana a todos si no sabían ni siquiera en el puesto en el que nos iban a colocar. No había sala de espera alguna, tan sólo estudios de grabación y emisión y una redacción interminable. Así que hasta la 1 de la tarde no teníamos nada que hacer y me metí junto con un par de compañeros de la universidad al estudio del programa matinal. Es mi programa favorito de la emisora, pero tenía un sueño que se me cerraban los ojos cada dos por tres y me estaba quedando dormido en el asiento. Menos mal que era un programa de radio y no de televisión, porque si no hubiera salido en todos los programas de zapping, imagináos la escena.
Como ya he dicho, a la una nos llamaron a una sala de reuniones y nos asignaron a cada uno el espacio en el que íbamos a estar durante la beca. Lo único que yo quería era que no me tocase el turno de noche, de 0:00 a 9:00. Por suerte no me tocó ese turno, pero tampoco me tocó de los mejores. Al final estoy en la sección de informativo local de jueves a domingo de 10:00 a 20:00. Como ya he comentado en anteriores posts, se han cargado mis fines de semana de los próximos ¿2 meses? ¿6? ¿9? ¿un año? ¿2 años?. Todo ello dependerá de ellos, del tiempo que quieran que siga y si paso a otro programa o no.
Total, que ese día se hizo un pelín coñazo; se basó principalmente en las presentaciones con los jefes de departamento, los compañeros de plantilla, las secciones... hasta la hora de la comida. Después por la tarde estuvimos aprendiendo a utilizar el programa de edición de noticias, el de edición de sonido, consultar los teletipos de las agencias... la jornada podría resumirse de esta manera.
Quedaba algo pendiente: llamar a Telma. Ganas, las mínimas, pero ella fue la que en su día entregó mi currículum vitae en el departamento de RRHH. Ella conocía a la chica del departamento y por eso no sé hasta qué punto influyó en que yo acabara entre los 30 elegidos de un proceso de más de 300 personas apuntadas. Me lo curré como nunca para entrar aquí, pero no sé si Telma influyó en ello. Esta es la razón por la que moralmente me veía obligado a comunicarle que ya estaba allí. Incluso la propuse invitarla a cenar si acababan cogiéndome en la radio, pero eso fue en febrero, cuando entregó el CV y éramos tan felices; desde entonces ha llovido mucho, incluso ha diluviado...
- ¡Qué guay! Me alegro un montón tío. Si quieres quedamos luego y tomamos una caña por ahí para celebrarlo...
Demasiado buen rollo veía yo ahí. No tenía nada que perder, pues había quedado por la noche con Clara, una amiga de mi clase, para ir a un conciertillo, así que a lo sumo iba a estar un par de horas con ella.
La tarde no empezó con el mejor pie por su parte. Estuve cerca de media hora esperándola porque tenía que imprimir ciertas cosas para la declaración de la renta. Un fugaz "perdón por el retraso" sirvió para cambiar de tema tajantemente y seguir como si nada hubiera pasado. No llevábamos ni un minuto hablando y vino el primer hachazo:
- Si no te importa, quítate las gafas de sol, porque me parece de muy mala educación estar hablando con alguien sin poder mirarle a los ojos.
Cómo dolió. No tuve ni palabras para contestar, así que lo más contundente que encontré fue quitármelas sin reprenderla ni pedirle explicaciones. Llevábamos un par de minutos hablando en la puerta del edificio cuando bajó su compañera de curro y amiga Eusebia. Estuvo hablando un rato con nosotros ¿Y sabéis cómo lo hizo? Sin quitarse las gafas de sol. Claro, que a ella no le dijo nada por mucha confianza que tuvieran. No tenía cojones. Acababa de empezar la tarde y ya tenía ganas de irme.
Estuvimos dando una vuelta por el centro, contándonos un poco de nuestra vida contándome su vida, como casi siempre: ella se ponía a contarme sus penas y alegrías porque yo le preguntaba, pero a ella no le importaba mucho mi vida y yo únicamente me limitaba a acompañar sus comentarios con movimientos afirmativos de cabeza. En poco más de una hora me contó nuevamente lo jodida que estaba con su puesto de trabajo, las ganas que tenía de buscar uno nuevo y los pocos sitios que habría donde la pagaran tanto, el fin de semana que se iba a tirar con la niñata Eusebia y sus amigas en la playa, la semana que se iba a coger de vacaciones en Malta con su amiga Rosario y otros amigos gays-guays y la cantidad de dinero que tenía para mirar un pisito en el centro. Poco después, buscando una terraza por Alimaña donde estar tranquilos, nos encontramos con su amiga Dolores. Venía de hacer la compra y estaba cargada, por lo que no estuvo más de cinco minutos con nosotros.
- Dolores: Hey Sele, te veo súper moreno.
- Yo: Ya ves, es lo que hace una semanita en la playa.
- Telma: ¿Has estado en la playa? No me habías dicho nada...
- Yo: Ya, cómo sólo estabas hablando tú y no me has preguntado, pues no he podido decírtelo.
Hachazo doble, delante de su amiga, éste dolía más. No sé si Dolores vio que se caldeaba el ambiente, pero cogió sus bolsas, nos dio un par de besitos y se marchó. Quedaba una hora para mi quedada con Clara y ya se me estaba haciendo larga la tarde.
Una vez en la terraza, las palabras surgieron a cuentagotas. En ese momento me llamó Clara para decirme que llegaría media hora más tarde. Estuve sus cinco minutos hablando con ella con risitas malévolas para desesperación de Telma, que no sabía qué chica estaba al otro lado de la línea y le estaba jodiendo la espera. Al terminar la conversación, ella, orgullo por personalidad, no me reprendió nada y siguió con su tema. Estaba feliz porque su hermana se iba a casar el año que viene, pues tras varios tropiezos amorosos estaba segura de que había encontrado al amor de su vida.
- Yo creo que, al igual que mi hermana, todos tenemos por ahí a nuestra media naranja.
- Yo también lo creo.
- ¿Sí?... ¿Estás con alguna por ahí?
- No... pero ¿Por qué me preguntas eso con tanta asiduidad?
- Pues... simplemente por curiosidad...
Ya os lo comenté hace poco, la maldita carrera de la felicidad cuando una pareja se rompe, ver quién es más feliz o vuelve a encauzar su vida amorosa lo más pronto posible. Ella me veía bien y le jodía, creía que me traía algo con la chica de la llamada, con la que fui al concierto de Pablo Motos o vete tú a saber con quién. Disimulaba muy mal y a mí me gustaría ser un pelín mentiroso de vez en cuando y decirle que sí, que estoy de escarceo por ahí con alguna, pero me parece patético jugar con esas cosas.
Como iba sobrado de tiempo, la acompañé un poco a su casa. En la rotonda donde tantas veces nos hemos despedido volvió a sacar su tema de conversación preferido:
- Oye ¿por qué no te pasas por casa y te llevas tu ropa?
- Joder, cómo estás con la ropa, tía ¿Cómo coño me la voy a llevar al concierto?
- Vaaale... pero imagínate que viene un chico a dormir a mi casa y ve tu ropa interior ahí ¿Qué le digo?
No le reí la gracia. Ya me había cansado de esa tarde. Todavía quedaban 30 minutos para ir al Metro a buscar a Clara, pero prefería estar solo que con esa compañía ¿Y voy a tener que soportar a esta tía los próximos meses a la fuerza? Se espera un verano con temperaturas de más de 40º y uno de los más largos de mi vida... por no decir el más largo...

Me encantan los muñequitos :D
Las mujeres son maliciosas y actúan con resquemor pero...como yo voy contra los hombres que rompeis el corazón sin sentimiento ¬¬ jajaja q mala :D
Enganchada a la historia estoy, tanto le molesta tu ropa???
Yo recuerdo cuando sin pedirselo ni nada mi ex vino expresamente de Malaga a Valencia para llevarse todo lo suyo y vino acompañado de su padre que nunca habia querido venir a Valencia, que guay, cuando yo llegué a mi casa agradecí que hubiera venido, yo en esos momentos en Mallorca, me habia ahorrado el dolor de verlo de nuevo...pero nunca pensé que sus cosas me molestaran nada mas q por los recuerdos q me traian...q cosas...
Besetes!
Me da por pensar que lo hace por joder... ya he comentado en qué consisten mis pertenencias allí, la ropa que tengo que ocupa un minúsculo espacio de un armario empotrado que ocupa toda la pared de un salón (el armario más grande que he visto en una casa). En cambio hay otras cosas que tiene mías y no las ha nombrado nunca. Está claro que el día que vuelva por su casa me lo llevaré todo... si vuelvo por esos lares...
La historia da más vueltas (a mi pesar). La semana pasada nos volvimos a ver... y en buena hora nos volvimos a ver. Lo intentaré escribir cuanto antes porque se me están acumulando las anécdotas y con tanto trabajo no tengo apenas tiempo de escribir por aquí.
Mira que es complicado cuando una pareja se rompe que las dos partes intenten actuar como si nada, como si nunca hubieran vivido nada juntos, y se empeñan en preguntarse mutuamente cómo va todo y si hay alguien nuevo en el horizonte. Los finales casi siempre son doloroso y por mucho que uno no guarde resquemores siempre, o casi siempre, quedan las brasas encendidas y las preguntas para las que uno, en realidad, no quiere una respuesta.
Ánimo con todo ese trabajo (no imaginas cuánto me suena todo eso ;p).
1 Besiño