Antes de nada quisiera disculparme por llevar casi un mes sin dar señales de vida por aquí pero es que, aunque suene contradictorio, durante el verano estoy teniendo aún menos tiempo libre que durante el curso y cuando llego a casa únicamente tengo ganas de cenar e irme a dormir. Es por ello mayoritariamente por lo que no escribo últimamente por aquí. Otra causa es que me han pasado dos o tres anécdotas dignas de ser contadas y no sabía por donde empezar; pero hoy, que tengo el día libre, empiezo por contaros lo que ha sido de mí en éste último mes:
Justo el día después de escribir mi último artículo cogí un autobús en dirección a Navalmar. Tres días antes me había enterado que el apartamento de mi tía iba a estar deshabitado esa semana y no me lo pensé dos veces: llevaba cuatro años sin pisar la playa (salvo un día el año pasado que estuve de paso con los colegas) y el partamento de mi tía es casi imposible encontrarlo vacío, pues tiene 6 hermanos y cada uno se pilla una semana o dos cada verano para ir allí con su familia.
Veía necesaria e imprescindible esa semana de soledad y reflexión. En los últimos tiempos he visto que necesitaba demasiado de mis más allegados y ellos me necesitaban a mí en todo momento. Sentirse tan necesitado y a la vez tan necesario te hace caminar con pies de plomo en todo momento, pensando más en los demás que en ti, no realizar nada que te guste sin asegurarte con anterioridad que no vas a hacer daño a nadie con ello. Estaba harto de ese luto que provocaba la desaparición de una persona de mi entorno más cercano (ya sabéis a lo que me refiero). Estaba cansado de tener un hueco en el que atrincherarme, depender de un correo electrónico o un número de teléfono móvil en el que estar disponible cada vez que a cierta persona se le antojara saber de mí. Definitivamente necesitaba desaparecer por completo de mi sitio, aunque una semana después todo volviera a ser igual, pero merecía la pena esta escapada.
Así que en esa semana, redundo, estuve tan sólo yo conmigo mismo. El móvil lo encendía únicamente por las noches para comunicar a mi familia que me encontraba bien, nada más que para eso. En esos siete días tan maravillosos anduve más que en lo que llevamos de año; escribí todo lo que hacía tiempo que debería haber escrito; hice fotos maravillosas de lugares en los que no había estado nunca; reí y lloré tan sólo acompañado por mí mismo (aún arriesgándome de que la gente de la calle pensara que estoy algo colgao); no conocí a nadie nuevo porque quería terminar de conocerme a mí. Escuché, por primera vez en muchos años, los latidos de mi corazón.

Los siete días pasaron volando, parecía que sólo hubieran pasado tres. Tras esa semana de playa, piscina, pueblo y campo, Córcholis se me antojaba bastante incómodo para pasar una semana sin hacer absolutamente nada, así que me planteé ir a hacer una visita a una amiga de Revilla que conocí en el erasmus. Pero fue mirar mi cuenta bancaria y comprender que el dinero folla menos que yo en los últimos meses y no se reproduce, y que abandonar mi trabajo como profe de inglés en un colegio para afrontar con fuerzas mi último cuatrimestre universitario también tiene consecuencias negativas: llega el verano y estoy a dos velas, esperando a cobrar mi primera mensualidad de la beca de prácticas (300 míseros euros por una jornada de 40 horas semanales) para ser un poquito más independiente. Así que esa semana, antes de comenzar en la radio, la dediqué a tomar ejemplo del chaval del anuncio de Fanta y hacerla productiva de la manera más free posible: me metí en el eMule y me bajé el Adobe Premiere, el Dreamweaver, sus respectivos tutoriales y un curso interactivo de francés. Decidí dedicar el poco tiempo libre que iba a tener este verano a formarme y culturizarme el máximo posible sin dejar de lado las dos que me quedan para septiembre. Pero ya sabéis que el que mucho abarca... se echa atrás tras una semana de prácticas agotadora. Ahora trabajo desde la mañana hasta la noche de jueves a domingo. Me han jodido los fines de semana no se sabe por cuánto tiempo (porque en este sitio puedes estar de becario hasta dos años) y los tres días libres que me quedan los dedico a tocármelas bien tocadas hasta que me canse de la monotonía y los aproveche en cosas más productivas.
Tendría que hablar de cómo han ido las cosas en los primeros día de prácticas, el reencuentro con Telma tras esa maldita noche, la vuelta a la vida de personas olvidadas del pasado y otras tantas cosas más, pero todo a su tiempo. Lo bueno -y lo malo, por desgracia- se hace esperar.

Chico q agenda!jejee, me alegro por tus vacaciones esas y q al menos tengas dias libres....parece q toca apretar y....seguir adelante......Vamos, ánimo.
besitos!
gelouuuuu!!! me alegra saber de ti!!! uff hat ¡y veces q m hubiera encantado hacer eso, perderme una semana solita....q gustazo!!
yo m voy mañana a berlin,xo acpmpañada jeje, asi q ya contare! muxos besosoy cuidate
Vale más no pensar en ello o pensar en lo positivo (que digo yo que hasta ser becario tiene su parte positiva, aunque sea en esas condiciones) porque sino dan ganas de escaparse de nuevo a ese lugar tranquilo cerca del mar y no regresar a la vorágine de la ciudad.
Mucho ánimo... y filosofía!
1 Besiño
P.D. Me temo que las palabras, sus palabras, no dejarán nunca de darme la lata ;)
Vaya, estaba átonita leyendote como un diario, ha sonado el tel en la inmobiliaria y estaba en tu mundo mas que en el mio, vaya!!Malo, me has hecho despistarme...!!! :P
A veces esa soledad es tan necesaria...yo la necesito, a pesar de que mi pareja esté que eche humo yo necesito unas vacaciones sola, conmigo, encontrarme, desestresarme, hay cosas que nunca cambian...
Llevo casi un años sin escribir diario, es tan raro eso en mí desde los 9 años y ahora no tengo a quien decirle...
Y el dinero, si, es muy jodido, muy muy jodido, te lo digo porque yo ahora mira, un trabajo asi asi y...mierda :D jejeje
No te pongas triste con mi canción, escucha ese trasfondo bonito :)
Si quieres vacaciones en Valencia me avisas, aqui tenemos una mierda de playa pero es bonita jajajaja.
Besetes!!!
Es algo que recomiendo desde lo más hondo de mí. Creo que es la primera semana en mi vida que paso completamente solo, nunca me había dedicado un período tan grande de tiempo únicamente a mí. Es algo que poquísima gente hace y que vendría bien hacerlo una vez al año. Se dishipan muchas dudas, aunque en mi caso se acrecientan al volver a la realidad, ya os contaré.
Sedna, no me digas eso dos veces que a mí me gusta Valencia y su playita por muy mala que digas que sea!
Besos para todas (hay que ver que arrastro un 0% de lectores másculinos :D)