Por suerte el tema de los exámenes llega a su fin y este próximo sábado seré libre de una vez por todas. Pero hay asuntos que cada vez se vuelven más chungos y así no hay forma de seguir.
El viernes supuestamente Telma me iba a invitar al concierto de la Buga en Ardid para que fuese con ella con un par de invitaciones que le facilitase el manager. Pues bien, al final ella tenía que ir a currar a otro concierto y me lo dijo dos días antes:
- No voy a poder ir, pero si quieres te paso las invitaciones para que te vayas con algún amigo.
- ¡Vale!
Veis una conversación normal hasta ahí ¿No? Pues lo más fuerte de la situación es que a ella le molestó que me diera igual ir con ella que con un amigo. No me lo dijo directamente, pero su tono de voz cambió desde ese punto hasta el final de la conversación. Coño, que parece que quiere que siga bebiendo los vientos de su palma.
- Bueno, pues entonces ya nos veremos la semana que viene ¿Vale?
- Vale, pero si al final consigues las invitaciones quedamos y me las pasas ¿Ok?
- Vaaalee...
Joder, si no quiere que vaya con otra persona que no sea ella, que no me ofrezca las invitaciones. Sabía que al final no me iba a dar las invitaciones y así fue. El viernes la llamé para meter un poco de presión al asunto:
- Pues no he podido conseguir las entradas porque no he localizado al manager. Te dejo, que estoy tomando una cerveza con mis compis.
No me sentó muy bien la situación. Llevaba todo el día estudiando y necesitaba salir sí o sí. Mis amigos de siempre se habían ido al sur todo el fin de semana de fiesta y me veía yo solo ¿Y qué hice? Tiré de mi agenda del móvil llamando a amigos y amigas ocasionales para ver si me proponían un plan que estuvieran bien. Llamé a cerca de diez personas y ninguno estaba disponible, bien por estar fuera, de exámenes, por tener que madrugar o por otros asuntos. Finalmente Tina me dijo que estaba aburrida tomándose una cerveza y me dejó proponer un plan. Entre todos los que había decidimos ir a las fiestas de Estafe.
Tina es una amiga que conoci a través de los amigos con los que me iba hace un par de años. Desde un principio se veía que iba a por mí y en el grupo se rumoreaba que al final íbamos a acabar juntos, o por lo menos de lío. Pero dos no se lían si uno no quiere, y el problema es que a mí no me gusta. Siempre he sido simpático con mis amistades y ella no es la excepción, pero nunca he dado indicios para que se pudiera lanzar. De todas formas, para que no hubiera lugar a la confusión, llamé a mi prima, que vive en Estafe, para que estuviéramos con ella de botellón y dando un paseo por la feria.
La noche no dio mucho de sí porque no se podía desfasar, ya que Tina tenía coche y tenía que volver con ella a Córcholis, por lo que debía tener un poco de solidaridad. Tomé un par de copitas, estuvimos de buen rollo con mi prima, sus amigas, su nuevo novio... y poco antes de que dieran las tres, nos volvimos a Córcholis. Mira que le dije que me dejara en una rotonda cerca de mi casa, pero ella se obstinó en dejarme en el mismo portal.
- Me lo he pasado genial contigo, en serio, vaya nochecita. A ver si nos vemos más a menudo...
Venga, no jodas, si fue una noche de lo más normalita, no hubo ninguna anécdota que la convirtiera en irrepetible ni de lejos. El caso es que se produjo la típica escena en el que un chico y una chica se miran fijamente desde el asiento del piloto y el copiloto, pasan los segundos de manera cada vez más lenta... y llega un momento en el que las miradas pesan y se pasa a la acción. Pero no. Decidí salir rápidamente del coche e irme a dormir.
- Descuida, ya te llamaré.
El sábado siguiente parecía una copia exacta del viernes. Como no me acosté muy tarde, no me levanté a las mil, así que aproveché todo el día para estudiar a medio gas. Pero es que es inevitable, estás todo el día en casa delante del ordenador con unos apuntes de lo más coñazo y se pone el sol y piensas "Joder, he perdido un día de mi vida sin salir de casa ni siquiera para tirar la basura", y te vuelven a entrar las ganas locas de salir a desfasar, donde sea y con quien sea. Esta vez no busqué yo, sino que me buscaron. Malena al teléfono:
- Oye ¿Por qué no te vienes a las fiestas de Estafe? Voy a ir a casa de una amiga que vive allí, tomamos una copita y luego vamos a la feria.
No hizo falta mucho más para convencerme. Además me habló de sus amigas, a ellas les había hablado de mí y decía que eran el tipo de mujeres que a mí me iban. Bienvenidos los caramelos, aunque sean de una noche, joder, que ya hay ganas.
A Malena la conocí en el erasmus. Yo estaba en una época de bajón al haberlo dejado recientemente con mi chica en la distancia y ella estaba de visita con unas amigas. Nos conocimos en un botellón multitudinario y estuvimos hablando toda la noche. Pero es que yo hablo con alguien que me cae bien y eso no quiere decir que me mole ni nada por el estilo, simplemente soy así. Sé que a ella le gusté e indirectamente me buscaba con el tiempo, pero yo ponía tierra de por medio hablándole de las tías que me gustaban, contándole mis conquistas... haciéndole ver que me gustaba, pero sólo como amiga. La cosa se calmó al curso siguiente, cuando ella se fue de erasmus y conoció al chico con el que está a día de hoy. Desde el principio hemos tenido una bonita amistad, de estas de contárnoslo todo, y así hemos seguido.
Una vez llegué a la casa, ya estaban las cuatro amigas tomando sus copitas. Allí estuvimos gran parte de la noche. Sí, sus amigas eran bastante majas, y la dueña de la casa... sí, me hacía tilín, para qué engañarnos. En sitios así es donde mejor puedes conocer a la gente: ni en una discoteca con un ruido atronador, ni en un parque haciendo botellón y muriéndote de frío. Aparte de todo es que a mí el botellón ya no me tira, pero se hacía tarde y decidimos llevarnos las botellas a los aledaños de la estación de tren para seguir entre el gentío.
Estaba controlando y me sentía muy orgulloso de ello. pero es que me ofrecieron un porro y ya puse en mi último post el efecto que tenía en mí mezclar porros y bebida. Pues bien, dejamos el botellón y pasamos de ir a la feria: tiramos directamente hacia un garito que estaba hasta las trancas. Si ya estaba mal de por sí, pedi una copa y me sirvieron garrafón. Ahí fue el acabose.
Estábamos todos bailando. Malena se fue al servicio y el resto de amigas se alejaron un poco, dejándonos a la dueña de la casa y a mí a solas. Fue un momento Hundir la flota.
- ¿Has visto? Tus amigas se han alejado.
- Sí, jeje, están tontas...
Apunté a la casilla C5 y lancé mi misil.
- Yo creo que saben lo que pasa y por eso nos han dejado. Lo que pasa es que no sé cómo puedo darte un beso.
- No... en serio, es que yo tengo a alguien en el trabajo que me gusta y...
Agua. No acerté ni de lejos. Buscaba una retirada urgente, pero irse sin despedirse resultaba bastante descortés. Acababan de abrir el Metro y decidí que mi noche había terminado. Salimos todos fuera del. Ellas se fueron a dormir a casa de la chica y yo a la mía.
Me compré un cono de patatas fritas de feria y casi lo vomito, menuda mezcla tenía en el estómago. Poco antes de coger el metro, Malena me llamó al móvil:
- Oye, que me lo he pasado genial contigo esta noche, que tenía muchas ganas de verte.
Esto parecía un deja vu, me habían dicho lo mismo una noche antes. Pero siguió:
- Que sepas que te quiero un montón.
- Yo también me lo he pasado muy bien, niña.
- ¿Me has escuchado? ¡Que te quiero!
La situación se estaba volviendo muy incómoda.
- Yo también, tía... sabes que eres una muy buena amiga...
Necesitaba terminar la conversación de esa manera. Quería poner los puntos sobre las íes ante todo.
Después no pasó mucho más. Seguí con las ganas de vomitar todo el viaje, me pasé tres paradas de Metro, llegué a casa intentando analizar todo bajo los efectos del alcohol y me dormí hasta las 4 de la tarde. Después de todo esto veo que no es tanto la necesidad de estar con alguien lo que siento, pues este fin de semana podría haber sido muy productivo: lo que necesito es encontrar a una persona que me llene y me quite la tontería de encima. Ni más ni menos.

eso q dicen...estar rodeado de gente y sentirte solo, o echar d menos la q t falta, es cierto, xo tampoco es bueno quedarse en casa esperando q esa persona llegue, hay q salir aunq no vayan a ser noxes inolvidables, siempre es mejor q quedarse en casa comiendose la olla!,y mira! estas triunfando !!!( aunq no con quien tu quieres,siempre sube la moral).muaaaa
Vaaaaaaaaaya finde chico.....
La de veces q me he tenido q quedar yo en casa, es lo q tiene, tener muchos amigos, y algunos lejos y como comnprenderás irte de ciudad en ciudad....por cierto q en Córchilis tengo gente, bueno en realidad en la capital, q ganas de volver ya....
Entiendo tú último párrafo, alguien q te llene.....a veces mis vacíos se resienten....aysss, mira como me pusiste! nostálgica, jejeje
En fin, espero q ya hayas repuesto fuerzas y a dejarse llevar, a veces es lo mejor, q toca sofá, pues sofá....q no?pues....a disfrutar.
besos majo.